Riesgos asociados a la sobreprotección infantil

Vitalis Bienestar riesgos de la sobreprotección infantil

Como habrás podido comprobar, en Vitalis Bienestar otorgamos una enorme importancia al desarrollo de este canal de comunicación con todas aquellas personas que nos otorgáis, día a día, vuestra confianza.

Desde Vitalis Bienestar consideramos este blog como un medio de enorme utilidad para mantenerte informado, no solo de las ventajas y beneficios de nuestros servicios, sino también de aquellos aspectos que consideramos conveniente que conozcas para mejorar tu salud, tranquilidad y bienestar, y la de los tuyos.

En este sentido, hoy queremos centrarnos en que tomes conciencia sobre los posibles riesgos asociados al ejercicio de una excesiva sobreprotección de tus hijos, dada su influencia negativa sobre su desarrollo evolutivo pleno.

Descubre con Vitalis Bienestar la diferencia entre protección y sobreprotección

Cuando tenemos un hijo se genera en nosotros un instinto natural de protección, que nos hace tomar conciencia de su fragilidad y dependencia de nosotros durante los primeros años de su vida.

Sin embargo, en Vitalis Bienestar hemos detectado que, en numerosas ocasiones, esta protección alcanza unos niveles excesivos, evitando que nuestro hijo se enfrente de forma autónoma a aquellos obstáculos y retos esenciales para su desarrollo evolutivo, para los que se encuentran totalmente capacitado.

Desde Vitalis Bienestar consideramos necesario, en primer lugar, que te des cuenta de que el hecho de sobreproteger a tu hijo suele estar asociado a un cierto egoísmo y comodidad de las personas que conforman su entorno familiar, evitándole la posibilidad de que aprenda de sus propias experiencias y, como no, de sus errores.

Debes ser consciente de que esta conducta sobreprotectora puede repercutir negativamente en el desarrollo evolutivo normal de tu hijo, sobre todo en los siguientes aspectos:

  • Disminución de la autoestima del menor, reduciendo su autonomía para actuar sin el apoyo y supervisión externa continua de personas adultas.
  • Fomento de su inseguridad en cuanto a la asunción de responsabilidades, ya que será más cómodo para él esperar a que le solucionen sus problemas.
  • Ralentización en la adquisición de capacidades y habilidades, fruto del aumento del miedo hacia el error o el fracaso.
  • Propensión al desarrollo de comportamientos egocéntricos, caracterizados por una marcada necesidad de atención.
  • Tendencia hacia la ausencia de empatía, fomentada por la despreocupación e indiferencia respecto a las necesidades y deseos del resto de personas que conforman su entorno.

En definitiva, desde Vitalis Bienestar te animamos a que diferencies claramente entre aquellos comportamientos asociados a una necesaria protección de tu hijo, de aquellos otros que pueden fomentar una sobreprotección excesiva.

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