¿Qué puedes hacer para evitar que el calor veraniego afecte a tu salud?

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No es ningún secreto que, desde que somos bien pequeños, solemos asociar el comienzo del verano a uno de los periodos más deseados y placenteros del año.

El hecho de que esta estación coincida con la finalización del curso escolar cuando somos niños, o con las semanas elegidas por una gran parte de la población para el desarrollo de sus merecidas vacaciones laborales, convierte estos meses en una fecha marcada en rojo prácticamente desde el comienzo de cada año.

Sin embargo, esto no debe hacernos olvidar que la llegada del verano requiere de la necesidad de que prestemos una especial atención a nuestra salud, especialmente por las altas temperaturas propias de la estación estival.

Por eso, desde Vitalis Bienestar queremos aprovechar este espacio para seguir apostando por ayudarte a cuidar al máximo de tu salud. Conoce con nosotros qué medidas es conveniente que pongas en práctica para minimizar los efectos del calor veraniego y evitar así que puedan afectar negativamente a tu organismo.

 

Presta una especial atención a tu salud durante el verano con Vitalis Bienestar

Si, a pesar de tu ilusión por la llegada del buen tiempo, el comienzo del verano suele tener consecuencias en tu estado de salud, sobre todo a causa de las altas temperaturas, desde Vitalis Bienestar te recomendamos que tengas presentes los siguientes consejos prácticos durante las próximas semanas:

  • Como primera medida a tener en cuenta, adapta tu vestuario a las condiciones ambientales del entorno, priorizando siempre tu comodidad y bienestar en la elección de tus prendas, calzado y complementos. 
  • Recuerda la importancia de limitar lo más posible tu exposición al sol durante las horas centrales del día. Entre las 12 del mediodía y las 4 de la tarde tanto la temperatura ambiental como la radiación solar serán excesivamente elevadas, pudiendo poner en riego tu salud y bienestar.
  • En este sentido, limita el desarrollo de tus actividades físicas y deportivas al aire libre a aquellas franjas horarias en las que la temperatura sea más suave. De esta forma, reducirás la posibilidad de sufrir un ‘golpe de calor’.
  • Del mismo modo, presta una especial atención a la necesidad de reducir los cambios bruscos de temperatura derivados de pasar de un entorno caluroso a otro excesivamente frío. Al llegar a casa, por ejemplo, aguarda unos minutos hasta activar tus aparatos de climatización, o hazlo de forma gradual, para facilitar así la adaptación natural de tu cuerpo.
  • Por último, recuerda que tu alimentación y tu rutina de descanso también son elementos muy a tener en cuenta para contribuir a tu aclimatación a las altas temperaturas veraniegas. Consume agua de forma frecuente, sin esperar a tener sensación de sed, evita las comidas pesadas, tanto al mediodía como por la noche, y trata de respetar una disciplina de sueño que permita a tu cuerpo recuperar fuerzas y aumentar así su capacidad de adaptación rápida al entorno.

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